Animación, Aventuras, Cine, Varios

Kubo y las dos cuerdas mágicas. Una maravillosa historia animada.

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Hay una manera distinta de crear animación más allá de Disney o Pixar que no implica ni los dibujos tradicionales ni los creados por ordenador. Hablamos de las películas que usar los muñecos para crear historias. El máximo representante de este tipo de cine es la empresa Laika, cuyas películas son verdaderas obras de arte. Su última película ha sido Kubo y las dos cuerdas mágicas,  sin duda una de las mejores películas de este 2016.

En el antiguo Japón una joven se embarca en una peligrosa aventura en medio de un turbulento mar para poder salvar a su hijo recién nacido, Kubo. Logran llegar a una pequeña playa que les servirá de refugio. Con el tiempo Kubo se ha convertido en un buen niño que gana algo de dinero en el pueblo cercano con un espectáculo de marionetas de papel que logra mover cuando toda las cuerdas de su guitarra. Su vida no es fácil pero adora a su madre, cuida de ella e intenta seguir sus normas aunque no las entienda. Pero un día lo logran llegar a su casa antes del anochecer y eso supone el inicio de una increíble historia en la que le acompañarán un extraño mono y un antiguo guerrero samurai que ha perdido la memoria.

Las películas de Laika se distinguen del resto por dos motivos, uno porque están realizadas con muñecos que van moviendo poco a poco, fotograma a fotograma, hasta crear una escena animada; y la segunda porque sus historias, si bien están destinadas a entretener,  tienen un contenido muy profundo que logra sonrojar a las siempre buenas intenciones de Disney. Tan solo los estudios Ghibli con su animación tradicional son capaces de crear películas tan cargadas de sentimientos que se escapan de las habituales fórmulas palomiteras.

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Animación, Cine, Varios

“Mascotas” una locura desmedida

mascotas¿Qué hacen nuestras mascotas mientras estamos fuera? Es una pregunta muy interesante que hace unos años la BBC decidió responder usando cámaras en las casas de diversos dueños. La respuesta no fue muy emocionante, pero servía como base para intentar corregir ciertos hábitos perniciosos de los animales, como comerse las patas de la sillas. Es evidente que a Chris Renaud (Gru, mi villano favotito 2, Lorax en busca de la trúfula perdida) y  a Yarrow Cheney, directores de Mascotas, no le interesaba una película de corte documental sino que buscaban desenmascarar las locuras de nuestros animales de compañía. Dio muy buen resultado con Toy Story, con los juguetes cobrando vida cuando dejabas de verlos,   así que era una apuesta casi segura segura.

Max es un perro que adora a su dueña, Kate, que lo compró cuando era un cachorro. Desde que están juntos el amor incondicional de Max por su dueña es absoluto. Además es un buen perro que no destroza nada cuando ella se va a trabajar. Tiene como amigos a Chloe, una gata muy perezosa y a un conejito de Indias que se ha perdido entre los tubos de ventilación del edificio. Todo cambia cuando Kate trae un nuevo perro a casa, Duke, un mestizo que le triplica en tamaño. Lo que más le molesta a Max es que deba compartir el amor de Kate, pero Duke no está dispuesto a abandonar su nuevo hogar. Por desgracia un enfrentamiento entre ambos en plena calle los termina conduciendo hacia la perrera, pero por suerte son salvados por un grupo de antiguas mascotas, lideradas por un loco conejo blanco llamado Pompón.  Sigue leyendo ““Mascotas” una locura desmedida”

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El recuerdo de Marnie, un maravilloso adiós

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Quien ame las películas de animación sabrá que hay dos mundos, el de las grandes producciones de los poderosos estudios estadounidenses que marcan el camino para el resto de compañías, y la animación japonesa, cuyo máximo representante ha sido los estudios Ghibli, fundado por Isao Takahata y Hayao Miyazaki en 1985. Es precisamente El recuerdo de Marnie (Omoide no Marnie) la última película estrenada por este estudio -que decidió cerrar sus puertas poco después de la jubilación de Miyazaki para desesperación de muchos- una buena muestra de cómo la animación puede ir más allá de grandes batallas o animales simpáticos que tan frecuentemente vemos en la gran pantalla. Y cuando hablo de desesperación lo hago en sentido literal porque por muy buenas que sean las películas marca Disney o Pixar, hay algo que ambas se muestran incapaces de lograr porque siempre han optado por la espectacularidad y no por los sentimientos en su versión más simple. Un buen ejemplo de esta realidad está precisamente en esta película, basada en la novela Cuando Marnie estuvo allí de la escritora británica Joan G. Robinson y escrita para los lectores adolescentes. Sigue leyendo “El recuerdo de Marnie, un maravilloso adiós”