A principios de año hice una pequeña lista de aquellas películas que se iban a estrenar en los próximos meses. Seleccioné aquellas que me parecieron mejores –sin garantía de que la película me terminara gustando-, dejé unas cuantas con un enorme interrogante al lado y otras las descarté por completo, como la nueva de Will Ferrer, actor que no soporto.
Una de las elegidas como imprescindible era Star Trek: En la oscuridad la continuación de Star Trek (2009), cinta con la que comenzaba un nuevo hilo argumental distinto a las anteriores entregas de la serie galáctica. En esta primera película J. J. Abrams había conseguido reunir en un solo bloque, buenos actores que casaban con el papel que interpretaban, unos efectos especiales impresionantes y una trama que sin ser enrevesada o muy elaborada mantenía en vilo al espectador. Volver a realizar lo mismo, consiguiendo mejores resultados o incluso superándolos parecía imposible pero no ha sido así. Star Trek: En la oscuridad es igual de buena –y en algunos momentos mucho más buena- que la primera entrega. Sigue leyendo









































